Parques infantiles (Urbano)
Mostrando 33–40 de 54 resultados
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Parque infantil Castillo l 8,5×7,2m l 61,2m²
15.678,00 € Añadir al carrito -

Parque infantil Cocodrilo l 6,5×4,2m l 27,3m²
3.954,60 € Añadir al carrito -

Parque infantil Inclusivo l 10,5×6,2m l 65,1m²
7.932,60 € Añadir al carrito -

Parque infantil Tropic l 9,2×6,5m l 59,8m²
9.921,60 € Añadir al carrito -

Parque infantil Kinder l 4,8×3,2m l 15,36m²
7.464,40 € Añadir al carrito -

Parque infantil Tunel l 5,8×3,6m l 20,9m²
12.004,20 € Añadir al carrito -

Parque infantil Safari l 7,2×5,6m l 40,3m²
5.194,80 € Añadir al carrito -

Parque infantil Bugy l 7×5,5m l 38,5m²
8.073,00 € Añadir al carrito
Preguntas Frecuentes
Absolutamente. Todos nuestros parques y elementos de juego están diseñados y fabricados cumpliendo estrictamente con la normativa europea EN-1176. Esto garantiza que las distancias de seguridad, las alturas de caída y los materiales utilizados son totalmente seguros para el uso público. Cada pieza se revisa para eliminar aristas vivas o puntos de atrapamiento, proporcionando un entorno de juego divertido y, sobre todo, seguro.
La madera nórdica que utilizamos recibe un tratamiento de autoclave clase IV que garantiza una durabilidad extrema contra la pudrición. No obstante, para la seguridad infantil, recomendamos una inspección visual trimestral de los anclajes y el estado de la madera, así como una aplicación de lasur protector cada 2 o 3 años. Esto evita que la madera se reseque y aparezcan pequeñas fisuras, manteniendo el tacto suave y seguro para los niños.
La instalación es una parte crítica de la seguridad. Nuestros equipos deben ser instalados sobre bases adecuadas que absorban impactos (como caucho o arena certificada) y anclados mediante cimentación directa al suelo siguiendo nuestros planos técnicos. Esto garantiza que la estructura soporte el uso dinámico y los esfuerzos mecánicos del juego sin vibraciones ni movimientos peligrosos, asegurando una estabilidad total a largo plazo.
La madera es el material más amigable y sensorial para el juego infantil. A diferencia del metal, que alcanza temperaturas peligrosas bajo el sol, la madera mantiene una temperatura neutra y agradable al tacto. Además, estéticamente se integra de forma natural en el paisaje, creando espacios de juego más cálidos y menos industriales. Su gran resistencia mecánica y su capacidad de ser reparada localmente la convierten en la opción más sostenible y duradera.


































